
¿Alguna vez has caído en cuenta del peso de tu edad? Yo lo hice ayer cuando el otorrinolaringólogo me dijo, durante mi consulta, que ya estaba madurita. Más que ofenderme, el comentario solo confirmó que, ante los ojos de los demás, ya no era vista como la chibola de ciatrices y moretones en las piernas, sino como la señorita achacosa que no sabe andar en tacos (¡Qué horror!)
Cuando uno cumple 20, no falta el amigo/familiar que te dice que a partir de ese año irás envejeciendo velozmente. Luego de algún tiempo te darás cuenta que la profecía se cumplió. La ropa ya no te queda (sobre todo de ancho... ouch!), las arrugas aparecen (y las que tenías se acentúan más) tu cuerpo pierde su firmeza y comienzas a sufrir todo tipo de malestares.
Es en este punto que me pongo a pensar cómo será mi vejez, ¿sola en un triste asilo? ¿llena de nietos a los que consentiré? ¿amargada y aburrida con mi decrépito esposo? Mi madre me da una respuesta apocalíptica: "serás como mi mamá"
Mi abuela no entra en el prototipo de viejita adorable que te prepara dulces y te teje una chompita. Todo lo contrario. No tiene tacto al hablar, es cucufata, está pendiente de tu vida ( por decirlo de manera elegante) y, como toda persona hipocondriaca, siempre trata de llamar la atención con sus malestares. Si es cierto eso de que al ver a tu suegra ves el futuro de tu esposa ¿al ver a mi abuela, veré mi futuro?¿Yo seré así? El solo pensarlo me trauma.
Y si ése es el destino de mi personalidad... ¿qué será de mi cuerpo? Lamentablemente, he tenido la "suerte" de haber visto desnuda a mi abuela y comprobar, en ese momento, que la gravedad es cruel a cierta edad y que no solo nuestros cabellos pierden su pigmentación. Eso es inevitable.
En este punto del post he tenido miedo a envejecer... pero sé que todo depende de mi. Pues bien, me gustaría ser una viejita independiente que regale a sus nietos chiquitos cohetecillos y a los mayores preservativos, que viaje a todos lados antes de estar sentada recordando viejos tiempos, que no tenga ningún remordimiento por lo que no debió hacer y esté feliz por todas las cosas que logró y, sobre todo, que no tenga un esposo al cual cambiarle el pañal.
Soy consciente que mi cuerpo no tendrá un futuro tan optimista como mi posible personalidad, pero espero aceptar el paso (y peso) de los años sin lamentaciones ni vergüenza (entiéndase por pintarme el pelo, vestirme achibolada o andar con un chibolo)
Mientras que eso no suceda, no me atormentaré más con el "fantasma" de mi abuela (de la que heredé la escasez de feminidad) trataré de seguir mi propio rumbo y ya veré, de acá a 50 años, si me convertí en aquella mujer que ansío ser o no. A esperar se ha dicho.
When I'm 64... aquella canción que compuso Paul McCartney (para el gran Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band) cuando su rostro lozano era producto de su juventud y no del botox como ahora.... when he's 66!
Cuando uno cumple 20, no falta el amigo/familiar que te dice que a partir de ese año irás envejeciendo velozmente. Luego de algún tiempo te darás cuenta que la profecía se cumplió. La ropa ya no te queda (sobre todo de ancho... ouch!), las arrugas aparecen (y las que tenías se acentúan más) tu cuerpo pierde su firmeza y comienzas a sufrir todo tipo de malestares.
Es en este punto que me pongo a pensar cómo será mi vejez, ¿sola en un triste asilo? ¿llena de nietos a los que consentiré? ¿amargada y aburrida con mi decrépito esposo? Mi madre me da una respuesta apocalíptica: "serás como mi mamá"
Mi abuela no entra en el prototipo de viejita adorable que te prepara dulces y te teje una chompita. Todo lo contrario. No tiene tacto al hablar, es cucufata, está pendiente de tu vida ( por decirlo de manera elegante) y, como toda persona hipocondriaca, siempre trata de llamar la atención con sus malestares. Si es cierto eso de que al ver a tu suegra ves el futuro de tu esposa ¿al ver a mi abuela, veré mi futuro?¿Yo seré así? El solo pensarlo me trauma.
Y si ése es el destino de mi personalidad... ¿qué será de mi cuerpo? Lamentablemente, he tenido la "suerte" de haber visto desnuda a mi abuela y comprobar, en ese momento, que la gravedad es cruel a cierta edad y que no solo nuestros cabellos pierden su pigmentación. Eso es inevitable.
En este punto del post he tenido miedo a envejecer... pero sé que todo depende de mi. Pues bien, me gustaría ser una viejita independiente que regale a sus nietos chiquitos cohetecillos y a los mayores preservativos, que viaje a todos lados antes de estar sentada recordando viejos tiempos, que no tenga ningún remordimiento por lo que no debió hacer y esté feliz por todas las cosas que logró y, sobre todo, que no tenga un esposo al cual cambiarle el pañal.
Soy consciente que mi cuerpo no tendrá un futuro tan optimista como mi posible personalidad, pero espero aceptar el paso (y peso) de los años sin lamentaciones ni vergüenza (entiéndase por pintarme el pelo, vestirme achibolada o andar con un chibolo)
Mientras que eso no suceda, no me atormentaré más con el "fantasma" de mi abuela (de la que heredé la escasez de feminidad) trataré de seguir mi propio rumbo y ya veré, de acá a 50 años, si me convertí en aquella mujer que ansío ser o no. A esperar se ha dicho.
When I'm 64... aquella canción que compuso Paul McCartney (para el gran Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band) cuando su rostro lozano era producto de su juventud y no del botox como ahora.... when he's 66!





